En la carrera de Lorenzo Amatucci (Arezzo, 2004), hay dos momentos clave que explican una feroz eclosión que ha llevado al Deportivo a firmar un traspaso más este verano para reforzar su medular. No existiría este movimiento sin su temporada pasada en la UD Las Palmas, donde fue un jugador clave (40 titularidades, cinco asistencias). Mucho antes, otro punto importante fue conocer a Roberto Breda, su padrino en el fútbol profesional. Corría enero de 2024 cuando el jugador toscano abandonó el calor de la Fiore para emprender su propio camino, con una cesión a la Ternana que le llevaría a encontrarse con el técnico de Treviso. Ya había debutado en Serie A, ante Inter y Monza, y fue indiscutible desde que aterrizó. Sus caminos volvieron a cruzarse un curso después, de nuevo en navidades, cuando la Salernitana apostó por Breda en el banquillo tras las salidas de Giovani Martusciello y Stefano Colantuono en un curso de inestabilidad en Salerno. Los tres tuvieron fe ciega en el joven centrocampista. Un chico diferente. "Fue un jugador muy importante para mí, y le tengo muchísimo cariño. Fue un profesional extraordinario, es un chico que merece muchísimo, y tiene grandes cualidades", reflexiona Breda. A Amatucci le tocó madurar demasiado pronto. El fútbol, además de pasión, fue vía de escape.
"Es un jugador adecuado para el fútbol español. Tiene fuerza, intensidad, y sabe mover bien el balón. Lo entrené hace dos años, cuando era todavía más joven. Entonces le faltaba algo de verticalidad, pero ha mejorado en ese aspecto, y cada vez la busca más. Es un chico muy maduro, un gran trabajador con ganas de ponerse al servicio del equipo", explica Roberto Breda, quien ha dirigido a Amatucci en dos ocasiones. Solo Alberto Aquiliani, con quien coincidió en la cantera de la Fiore, y Luis García, en un curso en el que fue indiscutible en Las Palmas, le han entrenado en más partidos.
Amatucci firma hasta 2031 por el Deportivo. El conjunto coruñés llegó a un acuerdo con el equipo viola para su traspaso y se ha impuesto en la carrera al Sassuolo, actualmente dirigido por Aquiliani, uno de sus mentores. "Es un chico muy inteligente y muy reflexivo", añade Breda, quien no cree que el centrocampista haya tomado esta decisión a la ligera, igual que cuando dio el paso a jugar en LaLiga Hypermotion con la UD Las Palmas.
Las virtudes de Lorenzo Amatucci en el centro del campo del Deportivo
El Deportivo ha firmado a un "regista". Un cinco clásico con capacidad para ordenar la medular, hacer jugar y también para defender. "Es un gran recuperar de balones. Tiene muchísima intensidad, y una vez se hace con el esférico, sabe poner en marcha la jugada rápidamente. Es una barrera delante de la defensa, pero tiene calidad y personalidad", explica Breda sobre el joven mediocentro, un bajito más para el cuadro coruñés, repleto de futbolistas de buen pie como Mario Soriano, Yeremay, Mella o Luismi. En Salerno jugaba de pivote en el 4-3-3, su posición ideal, aunque puede actuar en un doble pivote, como hizo este curso en Gran Canaria.
"Su mejor posición es la de regista [mediocentro organizador en la base de la jugada]. Puede hacerlo en el doble pivote, pero está más cómodo de tres, ocupando una posición central. No destaca especialmente por el juego en largo, pero en España se apuesta mucho por la posesión del balón y ahí encaja muy bien. Es muy bueno conservando la pelota, protegiéndola y participando en el juego colectivo", analiza Roberto Breda, quien cree que el Dépor ha hecho un gran fichaje con proyección y futuro. Además, destaca que no necesita a un pivote defensivo cerca, ya que es un futbolista "físicamente fuete". Su encaje puede ser perfecto a los socios que ya hay: "Su juego, sobre todo, se basa en el pase corto y en las asociaciones".
La personalidad de Amatucci y su margen de mejora
El Deportivo tiene en sus manos a otro joven jugador con valor de presente y proyección de futuro. Es la tónica del mercado después de haber incorporado a Teun Gijselhart (21 años), Leo Román (25), Bright Ede (19) y estar muy cerca de Asp Jensen (19). Breda añade que, además de tener "muchísima calidad", es un jugador con unas "ganas enormes de trabajar y aprender". Un trabajador nato: "Aún debe progresar en la toma de decisiones, ya hablábamos de ello cuando trabajábamos juntos: saber cuándo ser vertical, cuándo conservar, cuándo buscar a los delanteros... pero como tiene tantas ganas de mejorar, estoy convencido de que ya ha dado un paso adelante en ese aspecto y todavía puede crecer más".
Por último, Breda destaca que Amatucci es "un trabajador incansable", que "escucha mucho" y, sobre todo, "pegunta constantemente". En ese aspecto, es de esos jugadores que no solo ejecutan órdenes y se limita a hacer. "Pregunta porque tiene un deseo enorme de mejorar. Es un gran profesional desde el primer día hasta el último. Nunca se reserva ni da un paso atrás. Siempre trabaja al máximo".