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El adiós de Luis Cela, el gran capitán albinegro, según su hijo y Tonín: "No ha habido ningún jugador en el Castellón como él"

El miércoles, a primera hora, el albinegrismo recibió una de esas noticias que duelen en el alma. Luis Alonso Poncela, Cela, nacido en Zamora el 2 de agosto de 1937, falleció a los 89 años tras dos años en los que su estado de salud había empeorado. Se marchaba una de las grandes leyendas del CD Castellón, conocido como el gran capitán, que disputó 357 partidos oficiales —tercer jugador con más encuentros en la historia del club— y llevó el brazalete en la histórica final de la Copa nte el Athletic en 1973.

Dice el himno que «en la memoria queda la gloria». Y ahí queda Cela: en Castalia, en los ascensos, en aquella final, en las fotos en blanco y negro y en la voz de quienes le conocieron de cerca. Su hijo Dani, su excompañero Tonín y Guillermo Sanahuja, que ayudó a convertir su vida en legado con el libro El eterno capitán, recuerdan en Mediterráneo su figura.

El orgullo de su hijo

Para Daniel, uno de sus cuatro hijos, es difícil hablar de su padre el día de su adiós, pero lo hace desde el orgullo y el corazón. «Mi padre ha sido un hombre de fútbol. Su trayectoria principal ha girado alrededor de un balón», recuerda. Cela era el que les llevaba a Castalia, quien hablaba de fútbol con aficionados por la calle y les transmitió el albinegrismo. «Para mí, Luis Cela y el Club Deportivo Castellón son las mismas emociones», dice con una sonrisa.

Daniel rememora los nervios cuando el Castellón no ganaba, el enfado cuando el equipo no daba lo máximo y la alegría contenida con los éxitos. También al Cela entrenador, ya mayor, orgulloso como pocas veces cuando dirigía a niños vinculados a la Fundación Albinegra. «Llegaba y nos decía: hemos ganado 10-0. Hoy es impensable, pero para él competir y ganar era la misma cosa. Cientos de veces le decían: qué bueno eras, Luis, qué bueno eras. Y él contestaba: honradito, he sido honradito». Con los años, Daniel entendió que aquello era mucho más que una respuesta humilde. «Siempre tuvo la intención de dar lo máximo. Daba igual si estaba en Tercera, en Segunda o en Primera. Honrado, trabajador y cumplidor. Así ha sido en el mundo del fútbol y en la vida».

Tonín, su excompañero

Antonio Navarro Manzanares, más conocido como Tonín, jugador del CD Castellón entre los años 70 y 80 y emblema del club, compartió vestuario durante cuatro temporadas con una admiración enorme, ya que era doce años menor: «Tenía mucho carácter, un carácter ganador. Yo jugaba de extremo y me decía: hoy ponte las pilas y corre», recuerda el mítico exjugador albinegro. Para él, ha sido el más grande en la historia del club: «Yo te puedo decir que no ha habido ningún jugador en el Castellón como él. Cuando jugaba de medio era un todoterreno y en mi época ya jugaba de central, de líbero. Salía desde atrás y hacía unos pases filtrados espectaculares. Siendo defensa me decía, cuando veas que subo, te abres. Me dejaba solo para centrar o marcar. Era un adelantado a su época, jugaba como los de ahora», sentencia asegurando que «hoy en día valdría muchísimo dinero» y que «mantiene una excelente relación con toda su familia».

Sanahuja escribió su libro

Guillermo Sanahuja, que junto a Emilio Nadal ayudó a convertir su vida en legado con el libro El eterno capitán, recuerda a Cela como mucho más que un futbolista «Era entrenador, director deportivo, fue segundo entrenador con Di Stéfano y, ya jubilado, seguía echando una mano en el club». Además, explica su sentimiento de pertenencia con una curiosa anécdota: «En 2005, en la final del play-off, se posicionó con el Castellón ante el Zamora, equipo de su ciudad. En una tertulia criticó a Quero, aquel día apenas apareció y el Castellón subió». Y así queda ya para siempre: como una leyenda albinegra.

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