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El cambio de criterio que puede alterar la elección del Balón de Oro 2026

La elección del Balón de Oro 2026 puede tener una clave que hasta ahora quizá no había recibido toda la atención que merece. El pasado 9 de agosto, solo tres semanas después de la final del Mundial, la propia organización del galardón publicó en su página oficial un artículo para explicar exactamente qué deben valorar los periodistas encargados de votar. Y el mensaje fue contundente: el rendimiento individual está por delante de los títulos conquistados.

No se trata, en realidad, de una norma creada específicamente para esta edición. El cambio fue introducido por France Football el 11 de marzo de 2022, cuando modificó profundamente el reglamento del Balón de Oro. Sin embargo, que la organización haya considerado oportuno recordarlo ahora, después de un Mundial y antes de la elección del ganador de 2026, ofrece una pista importante sobre cómo debe interpretarse la votación.

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Paris (France), 28/09/2025.- Paris Saint-Germain's player Ousmane Dembele (R) holds the Men's Ballon d'Or trophy and Paris Saint-Germain head coach Luis Enrique (L) holds the Johan Cruyff Trophy for Coach of the Year as they celebrate after the French Ligue 1 soccer match between Paris Saint Germain and Auxerre in Paris, France, 27 September 2025. (Francia) EFE/EPA/YOAN VALAT
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El rendimiento individual, por encima de los títulos

Hasta 2021, el primer criterio mezclaba las actuaciones individuales y colectivas, incluidos los títulos conseguidos. Después aparecían la clase del futbolista y, finalmente, su trayectoria profesional.

Desde 2022 la jerarquía es diferente. Los tres criterios son, por este orden: “actuaciones individuales y carácter decisivo e impresionante”; en segundo lugar, rendimiento colectivo y títulos; y, finalmente, clase y juego limpio. Además, desapareció por completo la trayectoria del futbolista como elemento de valoración. France Football dejó entonces muy clara la filosofía: el Balón de Oro es, antes que nada, un premio individual.

Y existe otro detalle fundamental: el reglamento especifica que esos criterios deben aplicarse “por orden de importancia”. Es decir, los periodistas deben valorar primero lo que ha hecho individualmente cada candidato y su capacidad para resultar decisivo; después, los títulos de su equipo. La votación del Balón de Oro 2026 se inicia después de que se anuncien los nominados, y la lista oficial de 30 candidatos masculinos y 30 femeninas se publicará el 8 de septiembre de 2026. A partir de ese día se puede votar. El 26 de octubre es la gala en Londres.

También cambió el periodo sometido a valoración. Ya no se estudia el año natural, sino la temporada deportiva completa, de agosto a julio, incluyendo tanto los partidos de club como los disputados con las selecciones. Eso significa que el Mundial de 2026 entra íntegramente en esta edición del Balón de Oro.

¿Más importancia para las grandes noches?

El reglamento no dice que un gol en una final tenga una puntuación determinada ni que una semifinal de Champions valga matemáticamente más que un encuentro de Liga. Sería incorrecto interpretarlo así.

Pero el concepto elegido por France Football —“carácter decisivo e impresionante”— abre inevitablemente la puerta a valorar de manera especial qué futbolistas aparecieron cuando la exigencia era máxima.

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Rodri Hernández celebra este viernes en Guadalajara la clasificación de España a la fase de dieciseisavos de final del Mundial
EFE/Francisco Guasco
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Y ahí la temporada 2025/26 presenta casos muy diferentes.

Rodri, por ejemplo, no solo fue campeón del mundo con España: la FIFA lo eligió oficialmente mejor jugador del Mundial. Participó en los ocho encuentros del campeón y, en la final ante Argentina, completó 101 de sus 105 pases, ganó el 80% de sus duelos y creó dos ocasiones. Es el ejemplo perfecto de un rendimiento individual reconocido oficialmente en la competición más importante del año.

En el extremo opuesto está Kylian Mbappé, que no conquistó ni Mundial ni Champions pero acumuló unos números individuales extraordinarios en ambas competiciones. Fue Bota de Oro del Mundial con diez goles en ocho partidos y terminó además como máximo goleador de la Champions con 15 tantos en once encuentros. Si el primer criterio pesa realmente más que el palmarés colectivo, sus registros adquieren una importancia evidente

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Kvaratskhelia abrió el marcador para esta final
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La Champions ofrece otros ejemplos. Khvicha Kvaratskhelia fue designado por la UEFA mejor jugador de toda la competición después de conquistar el título con el PSG, con diez goles y seis asistencias en 16 partidos. Además, resultó determinante en las eliminatorias. Es el favorito de Kroos.

Su compañero Vitinha aporta un argumento diferente. La UEFA lo escogió mejor jugador de la final de la Champions ante el Arsenal por su dominio del centro del campo y su capacidad para dirigir el juego del PSG. No es necesario marcar para cumplir con aquello que France Football define como un futbolista “decisivo e impresionante”.

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Vitinha, MVP de la final de la Champions
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También aparece Ousmane Dembélé, autor del gol del empate del PSG en aquella final y quinto máximo goleador del Mundial, con seis tantos y dos asistencias para Francia. Son actuaciones que pueden adquirir un valor especial bajo el primer criterio del reglamento. El otro candidato es Fabien Ruiz, campeón de la Champions y del Mundial.

Lamine también entra en la ecuación

El mismo análisis debe hacerse con Lamine Yamal. El azulgrana fue elegido oficialmente mejor jugador de LaLiga 2025/26 después de liderar al Barça hacia el campeonato con 16 goles y 12 asistencias. Es decir, posee un reconocimiento individual de enorme peso asociado además a un título colectivo.

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Ferran Torres y Lamine Yamal celebran el gol de España.
WILL OLIVER / EFE
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A partir de ahí serán los jurados quienes deban estudiar toda su temporada, incluido su rendimiento en Champions y con España en el Mundial. Precisamente eso es lo que exige el reglamento: no decidir únicamente en función del número de trofeos de cada candidato, sino establecer primero quién fue mejor y quién resultó más determinante individualmente.

El caso extremo de Ferran Torres

Hay incluso situaciones que sirven para entender hasta dónde puede llegar el concepto de “carácter decisivo”. Ferran Torres marcó en el minuto 106 el único gol de la final del Mundial ante Argentina, el tanto que dio a España su segunda Copa del Mundo. La FIFA destaca además que se convirtió en el segundo suplente de la historia en marcar el gol ganador de una final mundialista, después de Mario Götze en 2014.

Eso evidentemente no convierte por sí solo a Ferran en favorito al Balón de Oro: se juzga una temporada completa. Pero ayuda a comprender el significado del criterio. Los momentos que cambian títulos cuentan para medir hasta qué punto un futbolista ha sido decisivo.

Y probablemente esa sea la gran consecuencia del recordatorio realizado por el Balón de Oro el 9 de agosto. El campeón de Europa o del mundo no obtiene automáticamente ventaja sobre quien no levantó esos trofeos. Primero debe responderse otra pregunta: ¿quién fue realmente el mejor futbolista y quién apareció de manera más decisiva cuando su equipo lo necesitó?

Con un Mundial y una Champions tan cargados de actuaciones individuales determinantes, la respuesta puede acabar decantando el Balón de Oro que se entregará el próximo 26 de octubre en Londres.

Fuente original: www.sport.es →