Viene repitiendo Lalo Arantegui, director deportivo del Real Zaragoza, una máxima que adquiere carácter dogmático. Desde que regresó al club, hace ya medio año, el máximo responsable de la parcela deportiva del club blanquillo ha dejado claro que la apuesta por la cantera es innegociable. En realidad, siempre ha sido así. Lalo considera que el jugador de la casa debe ser pilar básico en cualquier categoría, sea Primera RFEF o Primera División y de ahí su imposición de diseñar una plantilla corta, con apenas 23 efectivos, con la intención de dejar huecos libres destinados a la aportación de efectivos del filial.
"Hay un tema que a mí me trae de cabeza, que es el tema de la cantera. Yo creo mucho por defecto en lo que tenemos y creo que tenemos que seguir dando a entender a los jugadores jóvenes. Me refiero a la diferencia que he visto en este proceso. Creo que tenemos que seguir fabricando jugadores, que los estamos fabricando, pero hay que darles oportunidades en su debido tiempo y con un perfil de medio a largo plazo para que ellos crezcan", anunció Lalo ya en su presentación para añadir, inmediatamente después, que "mientras yo esté aquí, el jugador joven de Zaragoza va a tener presente que la puerta del primer equipo la va a tener siempre medio abierta o abierta".
Dicho y hecho, el Zaragoza que afronta el rescate de la categoría perdida está plagado de canteranos. También el actual once inicial de un conjunto aragonés en el que la mitad de sus jugadores de campo son de la tierra. Ander, Terrer, Cuenca y Pau Sans han repetido en los dos encuentros disputados hasta ahora y a ellos se añadió el pasado sábado Iker Vadillo como un quinto elemento que en Tarragona había ocupado Barrachina. En definitiva, tantos jugadores de la casa como fuera de ella. Una diáfana declaración de intenciones en cuanto a política de club con la que Ibai se alinea, de momento, a rajatabla.
Es más, el centro del campo que comenzó el duelo del pasado sábado estaba ocupado íntegramente por jugadores de la cantera. Terrer y Ander en el doble pivote, Vadillo estrenando titularidad con el primer equipo en la parte izquierda del ataque y Cuenca en la derecha (en Tarragona había empezado en la izquierda) estuvieron acompañados por Pau Sans desde una mediapunta de la que no se ha apartado hasta ahora, si bien no se está mostrando certero de cara al gol.
Y es que, además de los que han formado en la foto, hay varios más esperando su oportunidad. Son los casos de Rubén Díez, casi inédito: Pinilla, el único todavía sin minutos junto a Saidu, y Tobajas, junto a Monzón, los representantes del Deportivo Aragón que estarán entre el primer equipo y el filial. Tobajas, de hecho, ya tuvo minutos en Tarragona. “Hay chicos de abajo que están dando pasos enormes para poder estar con nosotros. La idea del club, en la que yo me siento muy identificado, es que el Real Zaragoza tiene que volver a apostar por la cantera. La verdad es que estoy encantado con los jugadores del primer equipo y con los de abajo, que están aportando ya o están cerca de aportar con nosotros”, expuso el propio Ibai pocos días antes del estreno liguero.
En este sentido, la cantera lleva años ejerciendo de salvavidas de un club al que ha librado en varias ocasiones de una muerte segura tanto en el plano deportivo como en el económico. Y eso que el todavía presidente, Jorge Mas, se comprometió a retener a los mejores jugadores de la casa: "Queremos que el talento se quede aquí", proclamó. Sin embargo, con la anterior propiedad se marcharon hasta ocho futbolistas de la cantera (Alejandro Francés al Girona, Iván Azón al Como, Marcos Luna al Almería, Marc Aguado al Elche, Enrique Clemente a Las Palmas, Puche al Arouca portugués y Juan Sebastián al Andorra). El noveno, apenas unos días antes de que se anunciara el cambio de propiedad, fue Álex Gomes. Y después se rubricaron las marchas de Liso (al Mallorca) y de Francho (al Getafe).