Lamine Yamal golpeó el suelo con violencia y en repetidas ocasiones tras su enésima jugada sin éxito después de intentar marcharse de cinco futbolistas del Atlético de Madrid. Era el minuto 85 y el Barcelona perdía por 0 a 2. El sentimiento de frustración para un ganador como él es insoportable. Poco después, el colegiado señaló el final del encuentro. Tocará remontada si el equipo azulgrana quiere clasificarse para las semifinales de la Liga de Campeones. ¿Es posible? Es posible, pero Hansi Flick debe tomar nota de lo sucedido en el Camp Nou.
La acción de Lamine Yamal es una metáfora del partido y, a la vez, de lo que el Barça debe evitar para girar la eliminatoria. Las continuas acciones individuales contra muchos rivales del crack catalán exhiben muy claramente los problemas del equipo en lo que se refiere a un elemento clave para entender su éxito: la fluidez en el juego. El Barcelona necesita atacar bien para poder desarrollar su fútbol, moviendo con velocidad el balón y provocando la profundidad con permanentes desmarques. En la primera parte, ni Pedri ni Eric lograron establecer un ritmo útil ni impedir una larga lista de balones perdidos que no permitían al Barcelona dominar el juego. Uno escribe esto y no puede dejar de pensar en Marc Bernal...
Además, tras esas pérdidas, los cuatro futbolistas más adelantados -Lamine Yamal, Rashford, Lewandowski y Olmo-, todos con poco colmillo, no pudieron robar balones de manera que el Atlético llegó al minuto 35 con la posesión igualada. Todo estaba saliendo mal. Dicho de otra manera, el Barça estaba siendo irreconocible en su fútbol.
La desafortunada acción de Cubarsí en el minuto 41 acabó por estropearlo casi todo. Jugar con diez a estas alturas de la temporada y en esta competición tan exigente es muy complicado. Solo faltó que, a continuación, Julián Álvarez enviara el balón a la escuadra de la portería de Joan Garcia.
Tras el descanso, buen Barça. Flick llenó el centro del campo con la entrada de Gavi y Fermín, le devolvió al equipo la agresividad que no tuvo en los primeros 45 minutos e igualó al Atlético con un hombre menos. El ejemplo de la mejora se observa en que los de Simeone, que curiosamente llegaron a jugar con cuatro delanteros -Sorloth, Julián, Simeone y Griezmann-, apenas pudieron crear una ocasión, eso sí, tan clara como que suposo el 0 a 2 de Sorloth. Acto seguido, la enésima jugada individual y la frustración de Lamine Yamal. Y la de sus compañeros.
El Barça vuelve a estar contra las cuerdas en Europa pero el resultado del Camp Nou no es imposible de remontar. Eso sí, una vez más, los goles del equipo deben llegar a partir del juego, de distribuirse bien en ataque para generar ocasiones y para presionar bien tras la pérdida, controlar el balón para impedir las contras colchoneras y provocar un hábitat favorable para que Lamine Yamal no tenga que jugársela cada vez para ganar los partidos retando en cada acción a tres, cuatro y hasta cinco defensas rivales.