Dos ex blaugranas, ante el último baile del mercado
El mes de agosto avanza, y las plantillas empiezan a cerrarse y el teléfono deja de sonar con la misma insistencia en los clubs europeos. Hay jugadores que, pese a haber sido protagonistas en grandes escenarios, descubren entonces la parte menos amable de este negocio: también llega el día en que toca esperar. sport-ipl.my
En ese territorio se encuentran jugadores con experiencia y tablas en la máxima competición europea como los ex blaugranas Nikola Mirotic y Rolands Smits, que siguen en busca de equipo, aunque en su caso la palabra espera suena casi extraña.
El hispanomontenegrino sigue teniendo cartel, talento y una capacidad anotadora que pocos interiores de Europa pueden discutir. Su salida del AS Mónaco, en medio de la crisis que ha sacudido al proyecto monegasco, le obliga a buscar un nuevo destino cuando la mayoría de grandes proyectos ya han hecho buena parte de los deberes.
Mirotic continúa siendo ese cuatro capaz de castigar desde el perímetro, jugar de espaldas y condicionar una defensa con su sola presencia. El problema es que fichar a Mirotic nunca es solamente fichar a Mirotic. Está el contrato, está el rol que reclama un jugador de su categoría y está, sobre todo, la necesidad de encontrar un equipo que pueda y quiera construir alrededor de sus virtudes.
Smits, poco mediático pero efectivo
El segundo nombre es Rolands Smits. Menos ruido, menos focos y quizá menos glamour, pero un jugador que encaja perfectamente en esa categoría que todos los directores deportivos buscan cuando llega la hora de completar una plantilla: fiable, físico, experimentado y capaz de hacer diferentes cosas sin reclamar demasiado protagonismo.
Smits ya sabe lo que significa jugar en el Barça. Estuvo en el club entre 2017 y 2022 y ahora, después de finalizar su etapa en Anadolu Efes, vuelve a aparecer en las quinielas azulgranas. También Valencia ha sido relacionado con el ala-pívot letón.
Y aquí está la paradoja. Cuando Smits salió del Palau, todavía parecía un jugador en construcción. Hoy regresaría convertido en un profesional mucho más hecho. Su capacidad para ocupar las posiciones de cuatro y cinco, su dureza defensiva y su conocimiento de la competición le convierten en una pieza muy apetecible. No será el fichaje que abra los informativos, pero sí puede ser uno de esos movimientos que el entrenador agradece durante nueve meses.
¿Qué pasa con Kalinic?
Y luego está Nikola Kalinic. Su situación es diferente a la de los otros dos. El serbio dejó el Barça en 2024 después de dos temporadas y 160 partidos como azulgrana, pero no está buscando equipo para la nueva temporada: continúa vinculado al Estrella Roja y figura en la plantilla provisional de la Euroliga 2026/27.
Campeón de la Euroliga con Fenerbahçe, internacional serbio, jugador de carácter y especialista en esos partidos en los que el talento necesita ir acompañado de oficio. Su paso por Barcelona dejó una sensación parecida: quizá nunca fue la gran estrella, pero sí uno de esos jugadores que hacen funcionar determinadas estructuras.
Los tres nombres dibujan tres historias diferentes. Mirotic busca un proyecto a la altura de su nombre. Smits espera que aparezca una oportunidad que premie su evolución y su versatilidad. Kalinic, en cambio, ya tiene casa aunque no parece que su continuidad esté asegurada.
Òscar Mingueza explica cómo fue su fichaje con el Barça: "Mi padre me dijo: 'el Barça quiere que vayas a hacer las pruebas', y yo le dije no, yo me quedo aquí con mis amigos"
En su conversación con el podcast 'Ya no quedan historias', Òscar Mingueza reconstruye un episodio que, visto con perspectiva, parece casi imposible: el día que dijo que no quería ir a hacer las pruebas con el FC Barcelona. "Mi padre me dijo, oye, que el Barça quiere que vayas a hacer las pruebas… y yo le dije, no, no, yo me quedo aquí con mis amigos", recuerda. La escena, contada entre risas, muestra a un niño que prefería seguir jugando en su entorno antes que enfrentarse a la oportunidad que cambiaría su vida.
La resistencia fue tal que su padre tuvo que recurrir a su primo Iván. "Que el Óscar no quiere ir", le dijo, intentando que alguien más lograra convencerlo. Mingueza insiste en que, a esa edad, su prioridad era clara: "Yo quiero jugar con mis amigos".
El día que el Barça apareció por sorpresa
La historia se remonta a Santa Perpètua de Mogoda, el pueblo natal del jugador. Aquel día, el FC Barcelona se presentó sin previo aviso para observar a los niños de siete años.
Pero Mingueza no estaba en su mejor momento. Su padre, Joan Carles, recuerda que el pequeño tenía fiebre y dolor de garganta. "Tenía un poco de fiebre y dolor de garganta… Le dije: 'Si el doctor te dice que puedes ir a jugar pues vas y si no pues no'". El médico le permitió jugar tras tomar un jarabe que le bajó la fiebre.
Llegaron tarde. Y esa tardanza, lejos de perjudicarlo, llamó la atención. "Todo el mundo esperaba preguntando por él", explica su padre. En la grada, el destino hizo su aparición.
El descubrimiento de un talento precoz
Jordi Font, entrenador de las categorías inferiores del Barça, estaba sentado junto al padre del jugador sin saber quién era. "Yo pregunté sin saber que era su padre", recuerda.
Cuando Mingueza apareció en el campo, Font quedó sorprendido por su actitud: "Nos dijo que era su hijo, que no había dormido bien porque se encontraba mal y que, aun así, quiso ir a jugar. Esto también dice mucho".
Lo que vio después confirmó su intuición. De Mingueza destacaban tres cualidades: comprensión del juego, velocidad y potencia. Era demasiado pequeño para entrar en la Masia, pero el club decidió que entrenara un día a la semana con jugadores mayores.
En ese grupo también estaba Carles Aleñá. "Al año siguiente, Òscar empezó en el Benjamín B y Carles Aleñá en el A", explica Font, que fue su primer entrenador y uno de los responsables de que el Barça apostara por él.
Un camino marcado por la constancia
El fichaje de Mingueza no fue fruto de un único día, sino de una progresión constante. Su capacidad para adaptarse a categorías superiores, su disciplina y su lectura del juego hicieron que el club lo siguiera de cerca desde muy pequeño. Años después, su debut en Kiev con el primer equipo confirmó que aquel niño que llegó tarde y con fiebre tenía algo especial.
Su padre aún lo recuerda con emoción: "Sentí mucha satisfacción cuando Jordi Font me preguntó por él. Son cosas del destino".
Lo que empezó con una negativa infantil terminó convirtiéndose en una carrera profesional que lo llevó a vestir la camiseta del FC Barcelona.
La historia de Mingueza es la prueba de que, a veces, los grandes caminos comienzan con un pequeño gesto, incluso con un “no” inesperado.
Julia López, la joven golfista española recién llegada a la Solheim Cup
La Solheim Cup 2026 ya tiene cerrado el equipo europeo que anunció la capitana Anna Nordqvist a principio de agosto, y con cuatro elecciones para completar la formación que defenderá a Europa del 11 al 13 de septiembre en Bernardus Golf (Países Bajos).
La gran noticia para el golf español es la presencia de la malagueña de 23 años, Julia López, que debutará en la competición junto a Carlota Ciganda, la jugadora española con más participaciones en la competición bianual entre Estados Unidos y Europa.
La malagueña, de 23 años, recibe una de las invitaciones de la capitana tras convencer con su progresión desde que dio el salto al profesionalismo. Una de las grandes esperanzas del golf español femenino cumplirá así uno de los sueños que tenía desde niña. Además, lo hará defendiendo a Europa.
La española habló sobre su debut antes de disputar el Portland Classic, nueva parada del LPGA Tour. Allí reconoció la enorme ilusión que siente. “Sinceramente, ha sido como un sueño hecho realidad. Obviamente, es algo con lo que sueñas desde niña", aseguró Julia López. “Estoy muy ilusionada por estar allí, jugar ante tanta gente y disfrutar de una gran experiencia. Va a ser muy divertido”, añadió la golfista.
En suelo europeo
Su primera Solheim Cup tendrá otro ingrediente especial. La competición se celebrará en Europa, algo que Julia considera perfecto para estrenarse. "Creo que no podría haber un escenario mejor para mí", reconoció la española de Benhavis, durante su comparecencia previa al Portland Classic.
Además, podrá sentir cerca el respaldo de su familia y de los aficionados europeos. Ese ambiente representa otro aliciente para Julia López. “Jugar en Europa es la mejor manera de vivir una primera experiencia en la Solheim Cup”, señaló.
La golfista española también destacó el potencial del conjunto europeo. Asimismo, espera que la unión del grupo resulte fundamental durante la competición. “Creo que todas somos grandes jugadoras y que el ambiente que tendremos será muy divertido. Estoy muy ilusionada”, aseguró.
Julia tiene claro qué quiere aportar al combinado europeo. “Creo que puedo llevar buena energía al equipo y toda mi positividad”. La andaluza utilizó una expresión muy gráfica para definir esa unión con las jugadoras en una competición por equipos. "Nosotros lo llamamos ser como una piña, porque todos estamos unidos”, comentó.
