Los Brazdeikis
Kretinga es una de las ciudades más antiguas de Lituania. Con unos 20.000 habitantes ha visto nacer en sus calles a leyendas del baloncesto como Modestas Paulaskas, uno de los integrantes del equipo de la URSS que ganó el oro olímpico en Munich 1972 ante el entonces imbatible Estados Unidos. Allí, en 1973, doce años antes de que Mijail Gorbachov asumiera el control de la URSS con su Perestroika y dieciocho años antes de la independencia de Lituania, nacía Sigis Brazdeikis en una humilde familia de agricultores.
Los Brazdeikis eran gente fuerte: «Mi abuelo era fortísimo. Recuerdo sus manos. ¡Dios mío! Era agricultor, pescador, cazador. Mi padre también era un tipo duro» recuerda en una entrevista con Brendan Quinn en The Athletic. hiddenlangkawi.club
Sigis también quería ser grande, pero tuvo que montarse su propio gimnasio. Encontró dos viejas ruedas de tren y las pegó con cinta a una barra para hacer unas pesas. Lleno de arena un saco de patatas para convertirlo en un saco de boxeo. Oyó hablar de un hombre de su provincia que enseñaba una especie de karate llamado Shotokan y caminaba casi a diario varios kilómetros para ir a sus clases. Sigis de convirtió en el niño más fuerte de su escuela. «Lo conseguí, pero los Brazdeikis también somos inteligentes. Somos muy buenos en matemáticas y en física».
Sigis fue a la Universidad Tecnológica de Kaunas para convertirse en Ingeniero. Allí conoció a su mujer Diana. Se casaron y se fue a Londres donde trabajó de todo, desde guardia de seguridad hasta de mozo cargando electrodomésticos en camiones. Cuando nació su primera hija Enma volvió a Lituania creía que, para siempre pero poco después de nacer su hijo Ignas decidió probar suerte en Estados Unidos.
De Kaunas a Chicago, despues a Winnipeg y Etobicoke, un barrio de inmigrantes de Europa del este al oeste de Toronto para terminar en Oakville.
Allí, el ahora jugador de Unicaja creció acompañando a su padre al gimnasio y abrazando la cultura del trabajo duro, mostrando un gran talento natural para el Muay Thai. Le entrenaba su padre al que noqueó cuando sólo tenía 6 años. Un error en la guardia le hizo recibir un derechazo que le dejó aturdido.
Con 9 años, hacía series perfectas de dominadas. Una cancha de baloncesto cercana su casa le enseñó un deporte que no podía dejar de practicar y en Primaria ya era el mejor jugador de baloncesto del área de Toronto.
Sigis buscó mejorar con la teoría del bosque: «Un árbol puede crecer en cualquier parte. Los más grandes crecen donde hay más sol, más distancias entre árboles. Siempre he querido eso para mis hijos. Un poco más de sol. Un poco más de libertad». Por eso Ignas lleva su apellido tatuado en el pecho, para recordar todo lo que sus padres han hecho por él y por eso siempre luchará hasta el final para conseguir sus objetivos.
Brazdeikis, como ya he dicho en más de una ocasión, es mi jugador favorito de esta nueva plantilla de Txus Vidorreta para la inminente temporada 2026/2027. Sus primeros partidos de pretemporada han sido buenos, pero la hora de la verdad la dictará el inicio de la temporada y nada de lo que ocurra hasta entonces garantiza el éxito.
Sí parece, por lo que hemos visto hasta ahora, que el equipo necesita un pívot más para la rotación interior, como los árboles el sol y que, si el coach consigue un buen encaje de Kendrick Perry y Melwin Pantzar, por un lado, y de Cameron Hunt, Brazdeikis y Simonas Lukosius, por el otro, la temporada del Unicaja será entre buena y muy buena. Carpe Diem…
El CD Tenerife y los 'expected goals'
Hace un par de años leí en El País a Jorge Valdano una reflexión sobre la tiranía de las estadísticas en este fútbol moderno, donde todo se mide al peso y se cuantifica. No obstante, cada vez son más los profesionales del juego -creo que Valdano también- que hacen uso de las métricas, que al deporte y a la vida han venido para quedarse.
Uno de los indicativos más en boga responde al nombre de expected goals y lo vimos sobreimpresionado en televisión un montón de veces durante el último Mundial, inmejorable escaparate para marcar tendencias.
Tal vez pudiera parecernos que este medidor de nombre anglosajón forma parte de las narrativas más recientes, pero la realidad es que lleva años entre nosotros. Ya en 2017, Arséne Wenger lo utilizó en rueda de prensa para defender que su equipo merecía haber ganado al Manchester United un partido que acabó 1-3 y en el que su equipo contabilizó 33 tiros a portería. "Si miras los goles esperados (xG), el resultado debió ser de 5-2", reivindicó el flemático Arséne.
Los expected goals son un indicativo que revela la probabilidad de gol, esto es, los méritos contraídos para hacer traca ante el marco rival. A menudo hemos oído apoyarse también en esta métrica a Luis Enrique o Guardiola para justificar que sus equipos debieron marcar cinco goles o siete, aunque en el marcador finalmente no luciese ninguno. Merecer mucho y no obtener nada forma parte del ADN del fútbol, donde lo maravilloso reside en lo imprevisible. Los más viejos del lugar recordarán aquí un partido del CD Tenerife que acabó en derrota pese a que el rival no le chutó ni una vez a portería. Se llevó los puntos (entonces eran dos por victoria) el Cádiz en un duelo crucial por la salvación y fue gracias a un gol en propia meta. De Manolo Hierro, si mal no recuerdo.
Un partido que puede parecerse al Tenerife-Almería
Coinciden los más avezados especialistas en el seguimiento de la Hypermotion que es el Leganés el equipo al que más le ha cambiado el esprint final del mercado. Llegó Morata, fichaje de campanillas, y de algún modo parece que el objetivo de los pepineros hubiese cambiado. Ya no les vale con optar a estar cerca de los puestos cabeceros; casi es obligación vivir instalado en ellos. Sin ser Morata el nombre que infunde más terror -están también Atienza, Gharbi, Soko o Sancris-, el equipo de Rubén Albés impone respeto por su situación clasificatoria y su largo catálogo de argumentos. Puestos a elucubrar qué puede ocurrir el domingo, imaginamos un duelo de alta tensión, donde el Heliodoro juegue un rol determinante y el Tenerife se vea abocado a sufrir para ganar. Valga de referencia el guion feliz de la victoria ante el Almería pero con una preocupación muy latente: la baja de Jesús Álvarez duele tanto como un puñetazo al mentón. No hay otro como él.
Los más puristas tal vez replicarán a la dictadura de los números que esta modernidad de los expected goals es pura extravagancia. Y que los goles no se merecen, se marcan. Estamos de acuerdo, pero frente a otros indicadores intrascendentes o pusilánimes, este sí parece absolutamente útil. Traducido a la política, viene a ser como las encuestas. Al final los votos que valen de verdad son los que se introducen en la urna, lo que en fútbol serían goles anotados; pero nadie discute la influencia de los sondeos, que valen a los partidos para corregir su rumbo, saber si transitan por el camino correcto o si estarán próximos al bacatazo en el momento en que llegue el escrutinio.
En nuestra apreciada Hypermotion, a día de hoy el equipo que mejor luce en el ranking de los expected es el Sabadell, de momento la revelación del campeonato; seguido del Andorra, que ha merecido ocho tantos y marcó siete; y del Burgos, del que se esperaban siete dianas y ha hecho cinco. Lo que motiva esta columna y que escriba hoy sobre los xG (esta es la abreviatura oficial) es que me asomé al abismo de los números y vi al Tenerife último, farolillo rojo de los expected con tan solo 2,7 goles merecidos en cuatro partidos. La realidad es que ha hecho cinco tantos, muchos más de los que presuntamente se le esperaban.
Visto esto, quise ir más allá y buceé en otra métrica mucho menos manoseada, tal vez porque apenas aparecía en las transmisiones del Mundial. Me refiero a los goles que cada equipo mereció recibir (xG recibidos). Y es ahí donde el representativo figura con el cuarto mejor registro. Según las estadísticas ha sido justo que le metiesen tan solo tres goles en cuatro jornadas. Es ahí donde radica su fortaleza. Cuesta un mundo hacerle gol al equipo de Cervera, que sabe -por las sensaciones, por el análisis interno y también por los expected goals- dónde está su punto fuerte.
Los guarismos revelan también por dónde debe progresar. Si se atiende a la estadística, el margen de mejora está en su mejorable producción ofensiva. Al representativo le conviene generar más. Son solo números, vale, pero miente quien diga que no hace caso a los números. Igual que en política miente quien diga que no lee las encuestas.
Jorge Moreno para viajar, César
Ya que hablamos de estadísticas, hay una tendencia que empieza a imponerse casi con rango de ley en las alineaciones del representativo. Cuando el Tenerife juega a domicilio, su lateral diestro es el reconvertido Jorge Moreno, que en realidad vino como central. Cuando el representativo juega en casa, el elegido para esta demarcación es el canterano César Álvarez, a pierna natural. Cabe pensar que con Moreno ha buscado Cervera un perfil más posicional y que no se plante con tanta frecuencia en el campo rival. En cambio César le da al equipo más profundidad, mayor variedad de registros y se incorpora con fruición al ataque. Un tipo de futbolista para cada contexto, como quien tiene dos atuendos. Uno para salir de caza y otro para ir a pasear y a comprar el periódico.
Leonardo Bernal empata marca de Albert Pujols en los Cardenales de San Luis
El panameño Leonardo Bernal está pasando por un buen momento a la ofensiva, ya empató la marca de Albert Pujols con los Cardenales de San Luis.
En sus primeros nueve partidos, Bernal ha impulsado nueve carreras, empatando ese registro al dominicano Pujols.
"Es la mayor cantidad de carreras impulsadas para un jugador de los Cardenales de San Luis en sus primeros nueve partidos", revela el sitio MLB.com, marca que alcanzó Pujols en el 2001.
"Estos primeros partidos fueron muy buenos", dijo el mánager de los Cardenales, Oliver Mármol.
"Impresionantes, no solo en lo físico; diría que su preparación y su capacidad para leer el juego y comunicar lo que percibe han sido realmente buenas", dijo Mármol sobre Bernal.
Leo Bernal batea para .278, con un OPS de .822, tiene 10 carreras impulsadas y 2 cuadrangulares.
Los Cardenales regresan a casa, el Busch Stadium, este viernes para recibir a los Medias Blancas de Chicago en una serie de tres partidos.
